2.1.08

Punto y coma...


ακαδημαϊκός

La multitud espera impaciente en el exterior. Una veintena de cabezas aguarda la salida de ambas con impaciencia. El reloj marca las 17 hrs. aproximadamente.
-¿y cuando van a salir?- consulta el padre de una de las chicas, un señor alto de bigotes, gafas y canas que comenzaban a animarse en su cabellera.

El señor sostiene en una mano el famoso "bombero loco" y en la otra un frasco de mostaza. Se lo nota impaciente, como no entendiendo de la tiranía del tiempo y sus caprichos. La ansiedad puede alterar al más tranquilo de los mortales, este señor obviamente no era la excepción.
La gente sigue impaciente, las chicas no salen. El espacio que ocupa la cantidad de personas congregada roba la mirada de algunos curiosos que pasan por el lugar. Miran extrañados y a la vez entienden que se trata del momento (o uno de ellos) más importante de dos personas que han luchado con uñas y dientes para lograr la meta añorada.
El guardia del lugar, anticipándose a los hechos, abre las dos puertas del recinto y alerta a todos de lo próximo a ocurrir. La gente huye despavorida ante la advertencia del hombre, parecido a las películas de cowboys, cuando el héroe y el antihéroe se baten al famoso duelo de los diez pasos.
El momento se acerca. Mientras tanto, un nene de 10 años mide su puntería y le cuenta a su abuela las fechorias que hará cuando salgan. La abuela enternecida, acaricia la cabeza de su nieto y continua charlando con, tal vez, un familiar.
La hora de la verdad ha llegado, las dos chicas están próximas a la salida. La alegría y el temor relajado se disputan las caras de ellas. Lo peor ha pasado pero lo próximo goza de lo ambiguo, al igual que millones de situaciones en la vida. Es hermoso ver la contradicción en el aire, el reino de lo absurdo se hace presente. Costumbres son costumbres y hay que respetarlas.
La más alta, con un piloto y una remera vieja, es la que sale primera, la sigue su compañera de aventuras, pecosa y de tes "blanquita" . Las dos están tiesas, tomando fuerzas para lo que se viene. Un pequeño silencio invade el aire, las dos enfrentan a la multitud como si fuera una bestia sedienta de sangre. Como David contra Goliat, Perseo contra medusa o Mohamed contra George F.
Un objeto circular vuela por el aire, en dirección a las jóvenes. ¡Scracht! la mancha atenta contra la pulcritud de una de ellas. En efecto "domino" todos empiezan a arrojar lo que tenían a mano contra las niñas recibidas. Ketchup, agua, vino "Termidor" (perdón copyright pero no seria lo mismo), espuma, huevos, sidra, harina impactan contra la humanidad de las jovenes.
Cuando la "oleada" terminó llega la frutilla del postre. El niño pequeño arroja una bolsa de papel picado y las chicas quedan pegadas a estos ¡Jugada maravillosa!. En otro contexto quizás las víctimas hubieran tomado al niño y le hubieran dado un par de nalgadas pero las costumbres son las costumbres, en este acontecimiento y tal vez en una despedida de soltero la agresión bien intencionada es permitida (seamos justos, hay costumbres más dolorosas en otro países como la mutilación de miembros).
El ritual ha concluido. El guardia ofrece una manguera para que las chicas se limpien y los abrazos de familiares y amigos se hacen presentes en el lugar. Ambas lo saben, días de cursado, la angustia de los finales, la tristeza o la alegría tras la entrega de la libreta, todo esto ha llegado a su fin. Lo bueno es que se ha terminado y lo malo es también, curiosamente, que se ha terminado.

Es impresionante saber que después de este día tu nombre cambia por xxxx a licenciado xxxx. Para muchos es haber llegado a la meta, para mí es mas bien un punto y coma. Punto porque una etapa finalizó y coma porque queda mucho más por venir, hay mucho por hacer por suerte.
En el caso de Comunicación Social para llegar hay que atravesar 36 materias, aproximadamente 4 años de cursado sin contar el estrés provocado por la cantidad infinita de trabajos prácticos y finales que uno debe efectuar. Es un camino duro y como podrán obvservar estoy un poco cansado, pero, respondan ustedes, ¿Acaso no vale la pena atravesarlo?

Reportó desde el lugar de los hechos ·ΙΙ μαιευτικη ΙΙ·

1 comentario:

EMO dijo...

Todavìa nos falta un tiempo bastante extenso para ser protagonistas de ese penoso incidente que determina la finalización de los estudios Universitarios.
El ritual deberìa ser lo contrario... que toda la familia venga a tirarle huevos y harina a todos los integrantes que deciden no concluìr sus estudios y abandonar su carrera.
De esta forma el ritual ayudaría un poco más a reducir el enorme porcentaje del éxodo Universitario.