17.3.08

Crónicas de Esparta...

Σπάρτη

"Cuando el niño nació, como todos los espartanos, fue inspeccionado. Si hubiera sido pequeño, débil, enfermo o deformado habría sido descartado.
Desde el momento en que se puso de pie, fue bautizado en el fuego del combate. Aprendió a no retroceder jamás, a no rendirse jamás. Aprendió que la muerte en el campo de batalla, sirviendo a Esparta, era la mayor gloria que podía alcanzar en su vida..."

Prólogo en off de 300( Zach Snyder, Frank Miller)

Demonios en el bando de enfrente. Un millón de almas dispuestas a masacrarnos para invadir el territorio helénico. Necesitamos ganar tiempo para que todas las armas de Grecia se unan para repeler al invasor. Nuestro rey parece inquieto, le han informado que el enemigo ha descubierto una manera de llegar a nuestra retaguardia y rodearnos, esto en el campo de batalla es sinónimo de derrota. Sus ojos comienzan a alimentarse de la rabia que ha sido proporcionada por un traidor, uno de los nuestros que le ha enseñado al ejército extranjero nuestro punto débil, nuestro talón de Aquiles.
Las Termópilas son un paso, un corredor muy angosto que nos daba ventaja sobre el invasor. A pesar de la diferencia numérica de 31 por cada uno de nosotros, dicho corredor nos daba la posibilidad de demostrar por qué somos los mejores guerreros de toda Grecia. De manera parcial, nos dejaba uno a uno contra los guerreros persas ya que estos debían pasar por el angosto corredor y anulándose su virtual mayoría.
Estábamos cenando. La mayoría de los griegos que daban pelea, ante la noticia de que los persas nos rodeaban, se han ido para no caer ante una muerte que se avecina. Nosotros, comandados por nuestro rey y amigo, nos quedbamos, luego de haber masacrado durante dos días al ejército del vasto Imperio Persa. Nuestro rey parecía confiado esa noche, como si su labor estuviera completa. Nos iba a guiar al campo de batalla, íbamos a mirar a nuestros enemigos a los ojos, íbamos a batallar con todas nuestras fuerzas e íbamos a morir como guerreros. Este era nuestro inevitable destino. No podíamos huir, huir significaria ser un muerto en vida, poco digno, somos espartanos, los espartanos no huyen. He conocido de la historia en la que una madre masacró a su hijo cuando se enteró que había desertado. Nuestra sociedad no lo permite y nosotros no lo permitimos. Es nuestro deber vencer al enemigo o morir por la patria. No hay grises en la vida de un espartano.
El día estaba muy nublado, era temprano y mis compañeros desayunaban. Leónidas se levantó, nos miró a todos y nos regalò unas palabras que explotarían el pecho de cualquier hombre: "Comán soldados y coman bien ya que esta noche cenaremos en el Hades". Sonó similar a un alarído, en ese momento todos los hombres empezaron a golpear su lanza con el escudo. Éramos para ese entonces mil guerreros. Además de los 300 espartanos, 800 tespianos se quedaron con nosotros. Parecía que ibamos a ganar la batalla. A pesar de saber nuestro inevitable final, todos parecíamos confiados. Nuestro rey también que, como siempre, iba al frente como en todas las batallas anteriores que comandó. Lo último que nos dijo antes de partir a nuestro destino fue: "Guerreros, un honor haber combatido a su lado, guerreros un honor haber vivido junto a ustedes".
Comenzaban a escucharse los ruidos del metal enemigo aproximándose. Era una armonía perfecta de alaridos, pasos, lanzas golpeando contra el suelo y trompetas enémigas. La brisa del mar nos acariciaba como última voluntad y los buitres revolotean en círculo como conociendo el banquete por venir.

Mis compañeros, inmóviles, confiados, con temor como cualquier hombre pero sus ojos no lo demostraban. Mi rey firme, adelante de todo con una sonrisa en su rostro dispuesto a dar "el puntapie inicial" de la contienda.
Recuerdo a mi esposa e hijos, ellos creceran sin mí, no los veré sonreír nunca más. Lo que me llena de alegría saber es que al recordarme, estarán orgullosos. Ellos le podrán decir a sus hijos y a los hijos de sus hijos que yo fuí uno de los soldados que pereció junto a Leónidas, valiente comandante del ejército espartano y defensor de Grecia.




"Extranjero, informa a los espartanos que aquí yacemos, obedeciendo a sus preceptos".
Texto de la lápida conmemorativa
alzada en las Termópilas.




FIN

Este texto es fruto de todas las historias que he leído, escuchado y visto sobre la batalla de las Termópilas. La primera vez que leí la historia tenía entonces trece años y no pude evitar enamorarme de ella. En ese entonces no podía entender como se puede ir a la muerte segura de una manera desafiante. "¿Estos hombres acaso no le temen a la muerte?" pensé. Saber que un ejército en una abundante diferencia numérica, presentará batalla y que, los primeros dos días (Puede parecer poco pero dadas las circunstancias, personalmente pienso que es mucho) puedan repeler las hordas del ejército persa, me dejó con la boca abierta.
Por otra parte, cuando uno se va empapando de las características de la sociedad espartana hay cosas que no comparte (matar a un niño porque nació deforme o débil no es algo que yo contemple) e inclusive uno puede ir viendo nociones que han tomado otros pueblos para masacrar y eliminar inocentes. "Higiene racial" llamaba Hitler a un método similar al impuesto por la sociedad espartana.
Mas allá de cosas que no puedo compartir por distintos razgos en mi personalidad me pareció positivo compartir con ustedes la admiración que siento por esta historia. Siempre es atrayente la valentía y el coraje pero esto para mi va mucho mas allá de eso. Es saber que algo es imposible o muy dificil y aún así presentar la misma fuerza y osadía como si se tuvieran todas las de ganar. En un modo simbólico, me parece positiva la lucha contra lo difícil, dejar todo aunque se sepa que se va a perder y nunca agachar la cabeza, por ningún motivo. Se que a veces no desistir es imposible y que cuando verdaderamente se trata de vida o muerte, agachar la cabeza es un reflejo que no se puede evitar tomar pero, me parece sano rescatar ese espiritú de lucha incansable, ese "retroceder nunca, rendirse jamás".
Posiblemente esté bordeando ya, los caminos de la locura pero no puedo evitar sentir atracción por esta historia, mas allá de los efectos hollywoodenses y de las exageraciones. Espero haber trasmitido lo que me trasmite a mi la historia.
Como siempre, invitados a opinar!

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