12.11.08

Réquiem...

introitus

El juego parece terminar. Una estrella se apaga en el interior del alma. El vaso queda medio vacío. Ya nada queda por hacer porque, precisamente, no hay nada por hacer. Uno anhela esos momentos de felicidad como si fueran proyecciones del pasado, otra vida. Su sonrisa viene a tu mente, una anécdota de lo que podría haber sido.
Otros brazos no son consuelo a pesar de que realmente valgan la pena. La sensación carcome el interior de tu ser. La soledad es la única opción posible y el anhelo de que el amor puro y verdadero está al caer. Son sólo palabras, pensamientos que equiparan la balanza avasallada por la decepción. Las lágrimas no caen y esta opresión sigue carcomiendo a la esperanza. Momentos de mirar al cielo y encontrar melancolía para que finalmente el alma descanse en paz y asimile el recuerdo de lo más bello que termina. El amor funciona como un juego de azar, uno apuesta pero no está excento de perder.
Me encuentro obvservando el paisaje alumbrado por la noche, admirando la belleza de las estrellas. Mientras el silencio pisa fuerte, el tiempo se detiene. El viento acaricia las copas de los árboles...

Requiem æternam dona eis,
Domine, et lux perpetua luceat eis.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

sigo sin entender porque siempre tengo la necesidad de pasar por aca y leer lo que publicas... pero es muy bonito. Segui asi. Te quiero mucho.

Anónimo dijo...

"El amor funciona como un juego de azar, uno apuesta pero no está excento de perder."

No creo que la palabra sea perder, no en el amor... si no se da siempre es por algo, aunque marque la situacion, aunque duela ese porque... nada es casualidad, y si se da asi, es por algo.

·· Προμηθεύς ·· dijo...

Tenés razón. Igualmente la sensación siempre es amarga y lo amargo se relaciona con perder. A veces nos planteamos la vida como un frasco para llenar con victorias y logros. Al sufrir "un fracaso" se relaciona con perder. Pero si coincido, las cosas se dan o no se dan y por algo es.

Gracias por pasar!!

Saludos!!