11.12.08

La Globalización Demográfica...



Globalization


Con el avance tecnológico y de los medios de transportes, llegar a otro país se ha convertido en una cuestión que dura solamente horas. Sin embargo, la desorganización estructural de los países desarrollados, la creciente brecha entre ricos y pobres, y la imposibilidad de tomar medidas activas que saneen este tipo de inconvenientes han dejado un planeta tierra en el que, llegar y vivir en suelo extranjero se convierta en una verdadera odisea.

Todos los países del mundo han tenido alguna vez que fomentar el ingreso de extranjeros a su territorio para satisfacer distintas necesidades económicas y políticas. Argentina ha recibido varias oleadas migratorias que han construido la columna vertebral del país. Uno de los inspiradores de nuestra constitución, Juan Bautista Alberdi, afirmaba la célebre frase “Gobernar es poblar” remarcando la importancia de la inmigración para el desarrollo nacional.

Hoy en día no todos son fervientes defensores del flujo migratorio como Alberdi. El miércoles 18 de junio de este mismo año, el Parlamento de la Unión Europea aprobó una ley que permite, entre otras cosas, la posible detención de inmigrantes ilegales por un período de hasta 18 meses mientras se tramita su expulsión además de vedarle la posibilidad de retornar al país durante 5 años. Según el eurodiputado francés Patrick Gaubert la medida permite "elevar el nivel de protección en aquellos países donde es más bajo".

Si bien medidas como esta son tomadas por los gobiernos, hay razones que surgen desde la base misma de la opinión pública del pueblo. Ya en el año 2006 una encuesta realizada por la fundación BBVA señalaba que “alrededor del 80% de los universitarios españoles opina que el Gobierno debería establecer cupos de entrada de inmigrantes, o permitir su acceso al país sólo mientras haya puestos de trabajo disponibles”.

A pesar de la creencia popular que dice que los extranjeros vienen a quitarle el trabajo a los ciudadanos, los trabajadores extranjeros legales permiten sanear el sistema de seguridad social. Un estudio de la Oficina Económica de Moncloa realizado en el año 2007 revela que los inmigrantes de España aportan alrededor de 23 millones de euros a los ingresos públicos (según datos de 2005), lo que representa el 6,6% de la recaudación total, y reciben aproximadamente 19 millones de euros, apenas un 5,4% del total de gastos de las administraciones públicas.

Entonces, si los extranjeros no representan una amenaza tan grave a la economía de la población, ¿Por qué motivo el odio sigue creciendo?

Con el correr de los años la palabra inmigrante se ha asociado con la idea del inmigrante ilegal que sale a robar o que realiza trabajos de baja monta. En Estados Unidos, los noticieros tienen como principales actores mediáticos de los hechos de delincuencia a latinos y negros, lo mismo ocurre en nuestro país con los extranjeros de países como Bolivia, Perú o Paraguay. En España el mayor grueso de las noticias tiene a ilegales, principalmente asiáticos y europeos, en situaciones de delincuencia como robos y crímenes violentos.

Otro factor que contribuye a la situación de repudio es el mismo bienestar sostenido que han gozado los países desarrollados. Los pueblos de la Unión Europea se han acostumbrado a una vida segura en dónde los actos de delincuencia siempre fueron bajos y el trabajo fue un derecho que se le aseguró a la mayoría de la población. Con la decadencia económica generada en los últimos años, muchos ciudadanos han tenido que ver como amigos y familiares se quedaban sin trabajo y, simultáneamente, las noticias alimentaron un rechazo que crece día a día.

Las tasas emergentes de desocupación e inestabilidad económica generan un malestar que tiene que encontrar un motivo puntual. En la mayoría de los casos en el que un país comenzó a decaer siempre se culpó a los inmigrantes ilegales.

Algunas medidas de los distintos gobiernos ante la crisis de este año fue la de detener el flujo de migración manifestando que representa una herramienta para detener el desempleo creciente. Si desde los propios gobiernos se toman medidas que pueden parecer a ojos del extranjero poco conciliadoras e injustas, no está fuera de lo común que hechos de racismo y xenofobia se multipliquen con el correr del tiempo.


El hecho de violencia en España:


El 7 de octubre del año pasado una joven ecuatoriana sufrió un ataque brutal de un español cuando viajaba en subte en la ciudad de Barcelona.

La joven se disponía a volver a su casa cuando un joven español de 21 años de edad, comenzó a golpearla y a insultarla en el subte sin ningún motivo aparente.

El agresor fue liberado con cargos y días después se disculpó a través de los medios alegando que “se le fue la olla” y que “estaba muy borracho”.

El hecho generó preocupación e indignación en la población española. Sin embargo, un mes después, un brasileño sufrió un incidente similar dejando en claro que lo ocurrido no fue un hecho aislado.


El negocio del Coyote:


La rigidez de los pasos fronterizos y la demora en la otorga de las visas para pasar a Estados Unidos legalmente han propiciado el camino para generar un nuevo negocio rentable para muchos. La labor del Coyote, también llamado pollero, consiste en pasar ilegalmente a inmigrantes a cambio de una suma considerable de dinero.

Con el atentado del 9-11 pasar de México a Estados Unidos se ha vuelto una tarea más que difícil. Sin embargo, hay quiénes osan con burlar a la tecnología de control fronteriza y pasar ilegalmente a extranjeros que estén dispuestos a pagar una suma considerable.

El negocio se ha organizado tanto que uno puede optar por distintas ofertas en base a la nacionalidad del interesado. Un argentino que solo desee pasar la frontera debe desembolsar una suma de 2 mil dólares y si desea llegar a una ciudad como Houston, en el sur de Estados Unidos, la cifra alcanza los 5 mil.

Las tareas del coyote son entre otras, acompañar a los inmigrantes por la frontera, hacerlos llegar a una ciudad e inclusive darles refugio hasta que los nuevos indocumentados norteamericanos consigan trabajo y lugar adonde ir.

Con las nuevas medidas del gobierno para apalear a la inmigración, los coyotes se relamen ya que sus tarifas, debido a los nuevos peligros y desafíos, crecerán enormemente.

Contintentes olvidados:


Las situaciones de guerra y hambre y las pocas posibilidades de trabajo y progreso que asedia a los países tercermundistas incitan a la gente a buscar un lugar mejor. Tal es el caso de África, el continente más pobre del planeta, que estuvo bajo siglos de colonialismo europeo. Si bien fue una tierra que estuvo sometida por las potencias europeas durante mucho tiempo, los africanos son los más resistidos en Europa. Se dice casi despectivamente que en unos años, Francia, debido a la creciente inmigración africana y asiática y a la poca tasa de natalidad que sus ciudadanos de piel blanca generan, la población será mayormente de piel morena o mestiza. En España el Gobierno paga una prima de 2.500 euros por cada niño recién nacido para subsanar la crisis demográfica del país.

Los extranjeros ilegales, independientemente de esta situación, no temen pagar cualquier costo para llegar a los países desarrollados. Se ha hecho común que en las costas españolas se encuentren cadáveres de ilegales ahogados debido a las condiciones inhumanas de las embarcaciones que utilizan para ingresar ilegalmente al país. En Estados Unidos, cubanos llegan a las costas en los denominados cayucos, embarcaciones precarias, hechas con gomas de auto o cualquier otro elemento.

La situación se ha hecho insostenible y contradictoria para los funcionarios europeos que por un lado abogan por respetar los derechos humanos y por el otro, toman medidas como creaciones de muros y refuerzos de fronteras que generan una ola de muertos sin cesar.



Espejismos:


Más allá de que el conflicto de inmigrantes ilegales africanos tome vuelo mediático a nivel mundial, el mayor problema lo tienen los mismos países africanos. El 75% de toda la emigración de dicho continente se produce internamente y hay dos focos de emigración; Costa de marfil en la parte occidental y Sudáfrica en áfrica Austral. El mismo gobierno de Sudáfrica ha tenido que reforzar sus fronteras y su política de asilo político debido a la creciente tasa de migración proveniente de países mucho más pobres como Malí, Mozambique o Zimbabwe.

La inmigración se ha vuelto un conflicto emergente debido a la desigualdad social y la inestabilidad política de los países tercermundistas, así como la brecha entre países ricos y pobres, generador que una persona decida emigrar

Las medidas de endurecimiento y la instalación de muros no parecen ser la solución al problema ya que cualquier muro se puede tirar o evadir. Para que no haya inmigrantes, sobre todo ilegales que son el foco del incendio, la necesidad de partir de un senegalés o de un argentino en busca de trabajo debe ser satisfecha con una posición equitativa de los estados mundiales, sobre todo de los más ricos que cuentan con los recursos necesarios para estabilizar la situación.


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