22.1.09

El otro Hussein...

Hope


El pasado miércoles Barack Obama finalmente tomó la rienda de los Estados Unidos. Como de costumbre lo que me interesó del hecho no fue toda la ceremonia sino más bien detalles del acontecimiento.
La extensa cobertura mediática indica que Obama es la nueva "esperanza mundial". El hecho cubrió gran parte de la programación de los noticieros y hasta de los mismos canales que trasmitieron todo en vivo.

¿Por qué la elección del presidente estadounidense moviliza tanto a nivel mundial?


Fácil, Estados Unidos de Norteamérica es la única gran potencia desde la caída de la Unión Soviética. La falsa Pax Americana ha traído dolores de cabeza, tanto al mundo como a su propio pueblo. La Administración Bush, catalogada como desastrosa por muchos, ha dado la sensación de que el planeta está sumido en un caos total donde las guerras y las crisis económicas imperan en las vidas de los hombres.


"El primer presidente negro de los Estados Unidos"..."El sueño de Martin Luther King"...


Esas dos ideas son bastante imcompatibles, sobre todo porque lo que pedía el mismo King era igualdad y con esas frases lejos estamos de esa noción.

La palabra igualdad supone que hay dos o mas partes y que dichas partes son iguales, por lo tanto, si "una" de las "partes" llega a ser presidente no debe haber vuelo mediático alguno. El sueño de Martin Luther King será cierto el día en que la elección de un presidente afroamericano deje de ser algo extraordinario.

Otro evento que deja muy lejos al sueño de King es la generalildad con la que se trata a Obama. El color de piel de un presidente no define si será buen o mal presidente. Parecería que porque Obama es afroamericano va a ser un buen presidente y eso, le pese a quién le pese, es una forma de rascismo. Los hombres se miden por sus acciones, no por su color.

Si me preguntan a mi, cualquier comienzo representa esperanza. Cuando algo se va y lo nuevo inicia, siempre creemos que lo mejor está por venir.


Esperemos que así sea.


También recordemos que un sólo hombre no puede cambiar los destinos del mundo, ni siquiera el presidente de los Estados Unidos.



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