2.9.09

Suspiros de un bípolar...

นิพพาน

Cuando vemos las películas estamos acostumbrados a sentir una sensación de alivio cuando los buenos ganan. El "happy end" logra dibujarnos una sonrisa efímera que dura tan solo unos segundos. Luego volvemos a la realidad y el globo terráqueo gigante es nuestro lugar de acción.
Los conceptos del "bien o mal" o "buenos o malos" y todo ese drama es bastante reconocible en la ficción, ¿pero que ocurre en la ficción de verdad? Lamentablemente los malos, derrocan a otros malos, la gente se pelea con la gente y, no de casualidad, ambos bandos tienen contradicciones y cosas ampliamente reprochables. La ética y el valor se han convertido en lineas grises y quién se confiesa el sábado y toma el cuerpo de cristo el domingo, te estafa el mismo martes sin siquiera transpirar.
Lugar que miro, señal de algo que no está ahí. Hacer lo correcto se volvió algo que premiar y si uno devuelve dinero (qué es lo que corresponde vale aclarar) te convertís en un tipo raro y hasta salís en los medios (obviamente por ser raro). ¿Hacia dónde vamos? Me retracto, esa no es la pregunta en la que me voy a enfocar, sino en esta: ¿De dónde venimos? Estoy acostumbrado a escuchar que lo de antes era mejor y que el pasado tenía mejores valores, sin embargo leo un libro de historia o miro un documental y a mí me parece todo el mismo meconio. Gente que estafa, mira su propio bienestar y muchas disputas sangrientas. No parece nada nuevo, lo poco que cambia es el exterior. En cuanto al interior son los mismos problemas. Si hablamos de política nos conformamos con el mal menor y debemos acostumbrarnos a festejar logros pasajeros que, por cierto, no modifican las cosas de raíz.
Más uno lee, más se informa y peor es. Saber que las cosas no cambiaron mucho desde el primer homo sapiens es atroz. Por momentos uno se angustia, luego se entrega al mundo que tocó y finalmente se resigna, después algo da esperanza y el mismo círculo vicioso vuelve a correr.

Sin embargo la esperanza es lo último que se pierde. Uno reconoce que existe gente que vale la pena, gente que cree en la verdadera justicia, que tiene ideales, gente transparente, de mirada pura. Gente que pueden cambiar las cosas, un alma gemela, igual a uno, que sufre por la realidad que lo rodea, que se encuentra en letargo como uno, adomercido. Parecidos ideales. De repente uno se llena de orgullo de pertenecer a la especie. La sonrisa de un bebé, la caricia de un ser amado o el abrazo de un amigo parecen demostrar la existencia de un bien, algo supranatural que aboga por el bienestar de todos nosotros. Te da a creer que todo el odio en el que estamos sumidos es pasajero.


Y de repente miro al cielo o la vista de la ventana con la lluvia que cae a la tarde. El tiempo se detiene. Uno no quiere más que cerrar los ojos y transportarse a otro lugar. Campos verdes y la tranquilidad absoluta, el Nirvana total e interminable.

Y el círculo vicioso vuelve a empezar....

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