11.11.09

Carta abierta para la Argentina del 2009...

Astaroth

Veo los noticieros, veo a la gente, a la gente rica, pobre, de clase media, trabajadora no trabajadora. Veo los medios, veo a los noticieros, periodistas, gente mediática, gente común. Veo las protestas, las que están a favor del gobierno, en contra, de apoyo, de repudio, pidiendo trabajo, pidiendo planes sociales. Veo a toda clase de políticos, del oficialismo, de la oposición, de izquierda, derecha, de centro, corruptos, no corruptos. Veo las quejas, en contra de los políticos, en contra de los pobres, en contra de los ladrones, en contra de los medios, en contra de los transportes, en contra de los servicios.
Después de ver todo esto, lo que no estoy viendo es adonde apunta todo esto. No veo ningún objetivo claro como país. Se habla de nosotros y ellos pero en el fondo me parece que siempre se trata de la palabra "yo". "yo" es lo que más importa hoy por estos días. No se adónde vamos a parar. No se por qué los políticos se pelean. No se por qué la gente se pelea. No se por qué todo parece funcionar tan mal. O mejor dicho sí se, porque hay miedo. Miedo a que te asalten, miedo a no tener trabajo, miedo a llegar tarde al trabajo. Y el miedo trae bronca, y la bronca violencia. Y los medios dicen reproducirlo, pero lo que hacen es aumentarlo. Y la bola de nieve empieza a crecer. No importa quién la pateó en la cima de la montaña. Sólo importa que sigue creciendo y no podemos pararla. Sigue el bullicio. Y los pobres piden mano dura contra más pobres. El pobre laburante quiere matar a trompadas al que corta calles. No lo justifico, sólo digo que todos nos queremos a matar a trompadas. Sea pobre, rico, alto, bajo, trabajador, desocupado. Todos nos queremos CAGAR A TROMPADAS. Y todo sigue y nadie para la pelota. Los pibes salen a la calle y es mejor enborracharse que estudiar. En el subte nos apretujamos lo suficiente como para sentir que todo es una molestia, una incomodida. Y eso nos produce violencia. He visto un sinfín de hechos que no llegaron a los golpes por un pelo. Esto retrata a la perfección como se encuentra la sociedad argentina.
Nos han ido apretujando de a poquito a todos, nadie sabe por qué. Cuando ya llegamos casi a la asfixia sentimos bronca. Y como sentimos bronca tenemos que exteriorizarla. En ese vagón no hay nadie más que el de al lado. Es mejor desfigurarle la cara antes que volverme a casa sintiendo que no encontré responsable. Cuando me pongo a buscar el responsable me miro al espejo y pienso. ¿Quién tiene la culpa? ¿El dueño de la empresa? ¿El chofer? ¿El imbécil que entra empujando? ¿El imbécil que suspira cuando sin querer le rozo el hombro? ¿O yo? ¿Yo que me quedé calladito mientras el vagón se iba llenando con el pasar de los años?
Ahora nadie votó a Menem y seguramente en un futuro nadie votó a Cristina. Pero la queja sí que sube. ¿Quién tiene la culpa? ¿Vos? ¿Yo? ¿Todos?
La pelota de nieve tiene que parar, y no va a parar con quejas necesariamente. Va a parar cuando nos replanteamos, no desde la bronca y el prejucio, sino desde el intelecto y la resolutividad de problemas. No desde la calentura, sino desde la mente fría que analiza como frenar la crisis que vivimos. Si estás pensando "¿quién nos salva?" lamentablemente te lo tengo que decir. No, no va a venir un tipo milagroso para sacarnos las papas del fuego. Un solo tipo casi divino no puede hacer nada con los problemas que enfrentamos. El caos lo tenemos que resolver todos. Algunas cosas tenemos buenas y otras para resolver.


¿Quién puede resolverlo? ¿Vos? ¿Yo? ¿Todos?

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