22.6.10

La riqueza del reino...

Existía hace mucho tiempo un viejo rey que osaba dar órdenes insólitas a sus lacayos.
Una buena tarde mandó a llamar al comandante de sus tropas y dio la siguiente orden:

"Mata a los mendigos, puesto que molestan mi vista".

Y sus súbditos cumplieron a la perfección. Tomaron a los mendigos del reino y los crucificaron.

Otra tarde, el rey nuevamente mandó a llamar al comandante y le dio una nueva orden:

"Mata a los ciudadanos del reino, puesto que me son indiferentes"

Y sus súbditos no le fallaron. Tomaron a los ciudadanos y los decapitaron.

Y el rey siguió con sus insólitas demandas hasta que un día dio una nueva e inesperada orden:

"Mata a mi comandante, puesto que no necesito a nadie más que a mí".

Y el comandante, que era un siervo fiel a su rey, tomó su espada y se la clavó en el medio del pecho.

El rey caminó por su silencioso reino. Contempló las casas deshabitadas, los molinos abandonados y sus jardines despoblados . Al ver tal escenario sintió un escalofrió que viajaba por su espina dorsal. Volvió rápidamente a su castillo y se sentó en el trono.

Mandó a llamar a sus siervos pero nadie contestó, pensó a llamar a su comandante pero recordó su última orden. Enojado y furioso gritó a los cuatro vientos que si no cumplían con su trabajo mandaría a fusilar a todo el reino.
Luego de unos minutos sin que se cumplieran sus deseos finalmente decretó que todo el reino sería fusilado. Por primera vez ocurrió algo inédito, su orden no fue cumplida. No había nadie capaz de hacerlo.

Y el rey se volvió más viejo. Habitaba en soledad su castillo. Sus ropas habían perdido su color y su corona se oxidó por el paso del tiempo. De repente escuchó trompetas y tambores de guerra, el ejército del reino enemigo ya estaba en sus territorio. La invasión había comenzado....


FIN

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