9.10.10

A la espera del mesías argentino...

Buenos días! Hoy les traigo un artículo del portal UPIU donde se encuentran buenos trabajos de los próximos comunicadores del mundo. Les pego el link directo del artículo.

Que lo disfruten!!

En todas las culturas y sociedades siempre existieron historias y profecías que relatan la llegada de un ser que va a traer paz y prosperidad a las naciones. Desde los judíos hasta los budistas, todas las creencias consideran que un ser iluminado va a solucionar los problemas mundanos para todos los habitantes de la Tierra. La República Argentina no está exenta a este sino.

Benjamín Solari Parravicini fue un artista argentino del siglo XX conocido por la enunciación de distintas profecías que tendrían lugar tanto en el plano mundial como en el nacional. La más famosa de todas ellas y la que más llama la atención a nivel local es la del llamado “hombre gris”. Dice lo siguiente: “Argentina. Puerto de puerta celeste, de arenas de oro, de pastos verdes, de flores rojas, hablará y dirá: Tierras tengo para el que sufre en quemazón, para el sin hogar, para el huérfano niño, para el que hambre padece, para el desposeído, para el anciano, para el enfermo, para el que nace y para el que deba nacer en éste lugar de promisión. Argentina Samaritana.... del mundo. Caminante tú que observas, ve hacia la playa de las arenas argentadas. Allí aguarda la paz. ¡Faro de Faros!”.

Según muchos estudiosos la advenida de este ser mesiánico se puede situar a partir del año 2002. Se lo caracteriza como alguien con una gran capacidad de generar cambios, alguien con una profunda implicación con causas sociales y una verdadera conciencia de los problemas para resolver.

La identidad del hombre

Muchas especulaciones giran en torno a la identidad de este personaje. Cada vez que una figura asoma en la política nacional los más esotéricos lo apuntan como candidato a ser “el hombre gris”.

Una de las personas que fue señalada como posible candidato a tomar el rótulo fue el Néstor Kirchner. El primer año del mandato del ex presidente se vio plagado de símbolos que llevaban a creer que se aproximaba un cambio profundo en el país. La quita de cuadros de Videla en la Escuela Superior de Mecánica Armada (ESMA) -en donde se ve claramente ordenándole a un militar el descuelgue del cuadro- y el jugueteo con el bastón presidencial en su asunción -mostrando un carácter flexible y carismático- entre otras cosas llegaron a otorgarle una imagen positiva del 83 por ciento durante su primer mandato en el 2003. Pero los posteriores conflictos con distintos sectores, como el agro y la oposición política, hicieron que su imagen negativa se triplique.

Otro de los personajes candidatos a posible salvador de la Argentina fue al falso ingeniero, Juan Carlos Blumberg. Al igual que en el caso anterior, el ingreso al escenario político nacional se dio con una aceptación ascendente en la población. Tras el asesinato de su hijo Axel, luego de un secuestro extorsivo, Blumberg se convirtió en una especie de paladín de la justicia.

Sus primeras marchas por la seguridad durante el año 2004 gozaron de una gran captación mediática y de un gran apoyo popular. Este llamado a la Justicia, un problema que al argentino promedio le preocupa, lo catapultó a una de las figuras de mayor aceptación entre los argentinos durante esos años. Pero la confesión de que realmente no era ingeniero -algo que todos daban como cierto- y algunas polémicas declaraciones -como por ejemplo en el caso Bordon donde dio a entender que había justificativos para que los policías lo matasen- hicieron que la imagen de Blumberg, al igual que la de Kirchner, cayeran estrepitosamente.

El hombre gris como entidad abstracta.

Estos dos casos, demuestran que la identidad del hombre gris no es tan localizable en una sola persona como anteriormente vimos. Algunos creen que esto no será más bien una conciencia nueva y renovadora que nacerá en los argentinos y que llevará a un nuevo proceso de cambio.

Francisco J. Ruiz Kunzi afirma que “El hombre gris es quizá un hombre pero lo seguro que es la alegoría de una nueva sensibilidad, la sensibilidad y el mito de esta época que germina en su tiempo y en su tierra”. Como vemos, la posibilidad de que sea una entidad colectiva es una opción.

Los argentinos somos catalogados como un pueblo claramente individualista, ególatra, vacío y desinteresado por progresar colectivamente. Estas creencias nos aferran al pensamiento de que todo esto puede cambiar y que verdaderamente nos convertiremos en el país que queremos ser. Profecía cumplida o no, las revelaciones del hombre gris nos invitan a replantearnos sobre lo que queremos ser en un futuro y empapa de esperanza a los idealistas que creen que tiempos prósperos están por venir.

* Música de fondo: Carmina Burana

No hay comentarios: