24.2.11

Efecto Dominó...

Una niña se preparaba para dormir y le dijo a su padre: "Papi cuentame una historia".
Pero al padre, que había trabajado todo el día y se encontraba muy cansado, no se le ocurría ninguna. La niña, que se mostraba impaciente, comenzaba a fruncir su seño y a poner cara de insatisfacción.
El padre, desesperado sin saber que hacer, escuchó vagamente unos comentarios en la televisión. Rápidamente se le ocurrió una historia. Miró a su niña y comenzó su relato:

Érase una vez la historia de cuatro aldeas vecinas gobernadas por reyes muy poderosos. Esos reyes, que en tiempos anteriores habían representado el cambio para sus pueblos, ahora se mostraban intolerantes, rígidos y tiranos.
Los pueblos con el correr de los años, comenzaron a tener cada vez más problemas y conflictos. Sequías y hambrunas azotaban a los pobladores de las tribus y éstos, al no tener ayuda de sus reyes déspotas, morían uno a uno.
Un buen día una sorpresa inimaginable ocurrió. Los pobladores de la primer aldea se alzaron a las armas y derrocaron al primer rey. El segundo rey, al ver lo ocurrido, sonrió y pensó: "Eso no me va a pasar a mí, yo soy un verdadero rey".
Pero a la mañana siguiente, el segundo rey tuvo que tomar sus cosas y huir al otro lado del mar. Los pobladores del segundo reino habían imitado a sus vecinos y tomaron las armas para terminar el reinado de su gobernante.
El tercer rey, que era aún más poderoso que los otros dos, no le dio importancia a lo que había pasado con sus dos vecinos. Fue un error garrafal. Tres días después del segundo derrocamiento su propio pueblo estaba a las puertas del palacio pidiendo su cabeza. Al ver esta situación, el rey, enfadado, pidió a su guardia imperial que detenga a los ciudadanos que conspiraran contra el reino.
Dos semanas de batallas ensordecieron a la tercer aldea. Los sonidos de espadas, chocando unas contra otras, se escuchaban desde el amanecer hasta el anochecer. Finalmente una tarde los exploradores reales informaron a su gobernante que la guardia imperial se había unido a la gente. El tercer rey no tuvo más remedio que abandonar su reino rápidamente.

Y quedaba el cuarto rey, más poderoso que todos los demás....

El padre interrumpió el relato inesperadamente. La niña, sorprendida por la interrupción, miró a su padre y preguntó:

_¿Papi que pasó con el cuarto rey?

Su padre, con una total seriedad contestó:

_Eso está por verse, hija, está por verse.

La niña finalmente se fue a dormir con una sensación extraña en su cabeza. El padre se puso su boina, tomó su fusil, besó la cabeza de su niña, salió por la puerta y se perdió en la oscuridad de la noche.

FIN

2 comentarios:

.: Bloguera Sol :. dijo...

Que bunea manera, de narrar hechos de la actualidad, sin que pierdan su importancia y gravedad de los hechos, pero definitivamente sin la cuota de morbosidad aportada por frívolos periodista.
Ojala pronto "caiga el cuarto rey" y las muertes y enfrentamientos cesen.
Me encanto, te dedicas a algo relacionado con las letras?.
Un Beso.

.° ελπίδα °. dijo...

Muchas gracias, me alegro que te haya gustado. Debo decir que soy del gremio del periodismo (comunicación social). Igual creo fervientemente que algo nuevo está por venir y va a atravesar todos los aspectos de la humanidad.

Saludos!