28.12.12

Trotamundos: Londres - Día 2...

Nos levantamos temprano. Debíamos aprovechar el día ya que por la tarde retornábamos a Marbella. Desayunamos cómo el día anterior en una especie de cocina, escaleras abajo. Un señor se quejaba de la comida. Parecía que viajaba por negocios ya que vestía formal y su acento sonaba británico también. Se quejaba porque no había huevos duros y las empleadas se reían entre sí. El hombre ofuscado optó por retirarse.
Salimos rumbo a Nothing Hill. Si bien con cada londinense que nos topamos nos dijo que no había nada en especial, "más allá de la película", a mi novia le interesaba conocer el barrio "más allá de lo que digan los londinenses". Afortunadamente Paddington está situado al lado de nuestro destino por lo que decidimos encarar la travesía a pie. Nos contentamos con disfrutar el paisaje de las casas al estilo británico. Eran barrios residenciales y muy tranquilos.
Caminamos por distintas callecitas, bordeamos el Hyde Park por Bayswater Road y aunque no estoy muy seguro del camino que recorrimos recuerdo otras como Invernes Terrace y Dawson Pi y Bark Pi entre otras.
Llegamos finalmente a la feria de Nothing Hill. Se vendían productos de todo tipo como carne, frutas, verduras, gaseosas, buzos, sueters y por qué no, como en la película, libros. Después de recorrer un buen rato le preguntamos a una señora donde se encontraba la "famosa librería" de la película de Hugh Grant. Con un suspiro, mostrando la gran cantidad de veces que tuvo que dar la misma respuesta, nos dio indicaciones pero nos advirtió que la librería no existía como tal y que, de hecho nunca lo fue. En realidad el negocio siempre fue una zapatería. Hasta nos reveló que los libros que se ven en el film en realidad son pintados. Menuda decepción para el público femenino. Después de recorrer varios puntos que aparecen en el film, decidimos volver por donde vinimos y caminar por el Hyde Park.
Este se mostraba enorme y de un verde resplandeciente. Para profundizar un poco decidimos introducirnos por las calles interiores. Caminamos un buen rato (mis pies ya no daban más) pero +Hernan Piñera nos alentaba con la vitalidad de un adolescente.
Después de recorrer parte del parque, retomamos Bayswater Street y seguimos un buen tramo hasta que esta se convirtió en Oxford Street. Son increíbles sus tiendas, de ropa principalmente. Contemplamos la gran cantidad de gente yendo y viniendo hasta que nos detuvimos en Hamleys.
La juguetería abarcaba tres pisos y era como el cielo de los niños. Gran variedad de juguetes por doquier, Entretenimientos de todo tipo con promotores y magos, todo preparado para lograr el famoso "papi me lo compras". Nos quedamos alrededor de media hora y retomamos la marcha.
Seguimos por Oxford Street hasta que esta a su vez se convirtió en Bloomsbury Way. Doblamos en Bury St. y llegamos a la entrada del British Museum. Por falta de tiempo sólo pudimos sacarnos unas fotos en la entradas y volvimos a retomar la marcha (Sin dudas los misterios arqueológicos dentro quedan pendientes para un nuevo viaje).

Ya era hora de volver ya que nuestro tren salía en breve a Stansted.  En vez de volver caminando (Estábamos agotados) tomamos el Underground hasta la estación de Paddington. Sacamos nuestros tickets y abordamos. En mi vida me sentí más ruidoso. Estábamos tan maravillados con todo lo recorrido que hablábamos en voz alta sin pensar en los demás pasajeros. Una alemana nos escuchaba disimuladamente y reía. +Hernan Piñera se percató de esta situación y le preguntó si nos entendía. La mujer respondió que conocía el italiano, por lo que nos entendía en partes. Todos reímos.
 Volvimos al aeropuerto. Mientras abordabamos me puse a pensar en todo lo vivido. Ya más tranquilo me dejaba satisfecho el haber conocido una ciudad y su gente que están más allá de cualquier riña política.  

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