25.4.15

Trotamundos: Nueva York - Día 6

El día comenzó donde había terminado el anterior. Nos dirigimos a Greenwich Village para recorrer la parte oeste de la ciudad que aún no habíamos visto. Nuestro punto de llegada fue Washington Square. Estuvimos recorriendo la plaza pero la parada fue breve porque el día estuvo nublado desde la mañana y justo en ese momento comenzó a llover. Lo más llamativo del lugar es el arco de triunfo dedicado a George Washington. Me hizo recordar a los diferentes arco que había visitado como el de París, Roma y del parque Rivadavia en Buenos Aires dedicado a Simón Bolívar.
Luego de recorrer la plaza seguimos por la zona oeste del barrio, llamada West Village. En esta parte, mucho más residencial que el centro donde habíamos comprado la yerba, se hacen más notorios los edificios de estilo "brownstone", las casas de ladrillo colorado tan características en Londres y en Países Bajos. Nos perdimos varias cuadras en esta zona tan pintoresca y tranquila, tanto que no parecía que estabamos en Manhattan con sus imponentes rascacielos.
Luego de unas cuadras nos topamos con el High Line, un paseo elevado de 2.33 km que cruza la parte oeste de norte a sur. El High Line, o linea elevada en español, era anteriormente una linea de trenes y se reinauguró como parque en el año 2009. La vista desde allí es sumamente gratificante. Los rieles del tren se combinan con bancos y árboles lo que lo hace un perfecto lugar para hacer deporte, recrearse o simplemente recorrer la ciudad de una forma original y diferente. Caminamos unas 30 cuadras cuando nos dimos cuenta que nos habíamos pasado del siguiente lugar adonde nos dirigíamos: El Chelsea Market.
Bajamos por las escaleras del High Line y retomamos el sur unas quince cuadras hasta llegar a destino. El edificio mezcla a la perfección lo que sería un paseo de compras con la fachada de un edificio industrial construido con bloques. En él se alojan tiendas de ropa, locales de comida y oficinas de empresas en los pisos superiores. Cascadas que mezclan colores, globos iluminadores y distintos pasillos forman un ambiente muy cómodo para visitar. Cómo Martín y Luca no habían almorzado todavía (yo había hecho un brunch en wendys al comenzar el día) compraron una sopa de pescado. Estaba deliciosa por cierto y aportaba muchas calorías a la caminata que ya habíamos realizado. Recorrimos algunas tiendas y nos detuvimos mayormente en un mercado que disponía de diferentes tipos de verduras y especias. En Argentina no estamos acostumbrados a tantas opciones de productos dentro de los supermercados, especialmente en lo que respecta a condimentos y/o frutas. Compramos allí agua y fruta para recargar energías y seguimos rápidamente el camino.
Volvimos caminando para Midtown. Como estábamos un poco cansados paramos a ahorrar energías en Donkin Donuts, una cadena de cafetería donde su especialidad son, como dice el nombre, donas. Me parece que no lo mencioné anteriormente pero una de las cosas que más nos sorprendió de Nueva York es el amor que los neoyorquinos tienen por el frappe. El café helado aparecía en la mano de muchos de los habitantes de la ciudad. Era la oportunidad para probar esa moda gastronómica y Luca se adelantó. Pidió un frappe y lo probó. Con una cara de total repulsión, levantó la mano, tomó el vaso, me lo acercó y casi sin mirarme a los ojos dijo: "Esto es un asco, no quiero más, te lo regalo". El frappe neoyorquino me recordaba al que ya había probado en Grecia. Entiendo la contrariedad que esa bebida despierta a los que nunca la probaron antes. En Argentina las variantes de café se parecen más a un helado o a un licuado porque está hecho más con leche y crema que con café. El frappe real es un poco de hielo y café frío lo que genera cierto rechazo, especialmente si uno no es generoso con las porciones de azúcar que utiliza. Terminamos nuestra merienda y llegamos al Madison Square Garden.
Me sorprendió lo celosamente custodiado que se encuentra el estadio. Muchos agentes de seguridad, con anteojos negros y traje muy a lo Men in Black, vigilan cada movimiento como si uno fuera un terrorista. Por otra parte, es impresionante el juego de luces que refleja en el techo los logos de los diferentes equipos que ejercen su localía en el estadio. Uno podía apreciar de manera monumental el logo de los Knicks o los Rangers flotar y dar vueltas como si fuera un globo lanzado hacia arriba.
Como era muy tarde para realizar la visita guiada, (la última era a las 16.30 hs.) recorrimos solamente el salón exterior y la tienda de artículos deportivos. Como no teníamos nada más para hacer y en la tienda no había nada fuera de la común retomamos camino.
Queríamos ir hacia el Rockefeller Center pero para ponerle un poco más de picante al recorrido, decidimos hacerlo pasando nuevamente por Times Square para verlo esta vez de día. La segunda vez en ese mítico lugar no nos defraudó. Una de las cosas graciosas del lugar son los famosos superhéroes que a voluntad se toman una foto con el que quiera contratar sus servicios. Luca lo iba a vivir en carne propia. Es increíble como gente puede ganarse la vida del "chamuyo" y el poder de voluntad. Esta raza, vista anteriormente en el coliseo en forma de centuriones, es ávida en "conversar" a la gente y tomar desprevenido a los turistas. Mi hermano nunca entendió que se les debía pagar cuando lo invitaron a posar para la foto. Se le acercaron 4 personas que lo tomaron del brazo amistosamente y el ingenuamente accedió. Cuando le solicitaron el dinero el les explicó que no tenía y la cosa no se puso tan amistosa como al principio. Uno vestido de hombre araña (se lo notaba molesto) le explicaba que no era gratis y que no estaban ahí para perder el tiempo. Mi hermano, avergonzado completamente, salió de la situación dándoles las pocas monedas que tenía en los bolsillos. Eso no bastó, otro que estaba vestido de Thor, tomó su celular y le borró la foto. Martin y yo no parábamos de reirnos al ver la situación. Luego de unos segundos de tensión le devolvieron el celular y lo soltaron. Nos reímos unos minutos más de él y continuamos caminando.
Entramos a la juguetería Toys R US y nos teletransportamos rápidamente al mundo de la fantasía. La juguetería cuenta con 4 pisos divido en áreas según edades y temáticas. Debo decir que en esta juguetería tomé dimensión de lo que es la venta comercial para los neoyorquinos. En diferentes partes de cada piso uno se encontraba obligadamente con un promotor de un juguete específico que convencía a los niños de probar el producto en cuestión. La amabilidad y generosidad de uno de los vendedores se desvaneció por completo cuando un niño que venía corriendo y dando alaridos, tomó el producto sin consultarle. Con una mirada severa le pidió que no lo toque. Otra de las cosas más impresionantes eran los personajes a escala. Podíamos ver a Darth Vader, Spiderman, Superman y hasta un impresionante Tiranosaurio de unos 10 metros que movía la cabeza y hacía ruido. Todo el lugar era un jolgorio de luces, colores y adrenalina. Luego de recorrer toda la juguetería retornamos a Times Square y seguimos avanzando hacia el norte.
Nuestra próxima parada era Rockefeller Center. No se por qué motivo tenía la idea de que la figura central debajo del edificio principal era la estatua de Atlas. Comenzamos a caminar hasta que llegamos a la parte central del Rockefeller con la estatua de Prometeo. Debajo de la cascada se apreciaba el bonito restaurante con gente tomando café y merendando. Pero yo seguía con la mente puesta en Atlas. Esperamos a Martin que fue a comprar unos legos para un compañero de trabajo y retomamos la marcha.  Dábamos vueltas por las calles laterales y retomábamos de nuevo el Rockefeller plaza pero no había rastros de la estatua del personaje mitológico. Habremos dado unas diez vueltas hasta que caminamos hasta la Catedral de San Patricio en la 5ta. Avenida y allí nos topamos con la estatua de un bronce brilloso e imagen imponente. Nos tomamos unas fotos y decidimos volver a la zona del hostel.
De pasada les pedí a mis compañeros de viaje si podíamos pasar por una comiquería. Me habían dicho que eran gigantes e imponentes y como lector de comics no quería perderme la oportunidad de estar en una. De todas las tiendas de la ciudad la que me habían recomendado era Midtown Comics. Nos convenía ya que la tienda quedaba camino al hostel así que nos dirigmos para allá. Al lugar se subía por escalera y ocupaba todo el piso superior. Los comics estaban divididos por número de título y a decir verdad tenían una gran variedad de títulos. A juzgar por mis ojos (en el lugar estuve uno 20 minutos) no me representaba nada extravagante a decir verdad. Tal vez esperaba más artículos de colección o figuras escala de superheroes como las vistas en la juguetería, algo que no ocurrió verdaderamente. Compré algunos regalos para mi amigo Marcelo, fanático e iniciador en el mundo de los comics y nos fuimos del lugar como vinimos.
Llegamos al hostel con la sensación de que nuestra estadía en la Gran Manzana se acababa como arena escurriéndose entre los dedos. Deseaba captar cada momento con la mayor intensidad posible. Cenamos y nos fuimos a dormir.

2 comentarios:

Frodo dijo...

Excelente Matado!
En las barras del FrodoBlog estoy poniendo recomendaciones de los seguidores. ¿Qué video, película, cita, libro, videojuego etc etc recomendás?

Abrazo!

Iván Yubero dijo...

Grande Frodo, seguimos sacando posteos como pan caliente. Dificil, el mundo es tan vasto que ya no sé que recomendar. Avengers VS. X-men. Es el sueño de todo niño que se hace la pregunta si gana el Capitán América o Cíclope.