27.9.15

Jano, el dios de las dos caras

Que tal lectores ¿Cómo están después de tanto tiempo? A pesar de la falta de posteos hoy me volvió la memoria y recordé que en este sitio estaba destinado a ser un recipiente de varias cosas. Últimamente por falta de inspiración y tiempo básicamente, sólo he publicado algunas memorias de mis últimos viajes. Para ir descongelando de a poco la gélida pasividad que tiene este último tiempo el blog, les traigo la historia del Dios romano Jano. Me gusta mucho lo que representa este dios porque está asociado con el tiempo, materia en la cual reflexiono mucho. Haciendo mea culpa, a veces demasiado:
A diferencia de muchos dioses del panteón romano, Jano no tiene un equivalente en la mitología griega. Es el dios de las puertas, los comienzos y los finales. Por esta razón era representado con dos caras mirando hacia ambos lados de su perfil. Su dualidad le permitía con una cara observar el pasado y con la otra  prestar atención al futuro. Algunos autores le suman una tercer cara invisible, la del presente. Para otro también simbolizaba el cambio y la transición, la progresión de una situación a otra, de una visión y un estado a otro nuevo.  También se lo invocaba también al comenzar una guerra. Mientras ésta durara, las puertas de su templo permanecían siempre abiertas; cuando Roma estaba en paz, las puertas se cerraban.
Otra de las interpretaciones, aunque no contrasta pero sí completa la anterior, explica y representa simbólicamente un fenómeno astronómico fuertemente asociado con el cambio de época, el solsticio. Estos, de verano y de invierno, en cada uno de los hemisferios representa cuando el sol se encuentra en su mayor o menor punto de declinación con respecto a la tierra. Los días de solsticio son los más cortos en el de invierno, y más largos en el de verano. Se dice que ambas caras miran a los solsticios, siendo, como se explica anteriormente, momentos de cambio de la ubicación del sol en relación a nosotros.
Pero eso no es todo, Jano también fue inmortalizado en el Calendario Romano, y mantenido luego en el gregoriano que utilizamos en nuestros días. El mes de enero (En latín Ianuarius) toma su nombre. Como dios de los comienzos, se lo invocaba públicamente el primer día de enero.

El cambio provocado de la adopción del Catolicismo por parte del Imperio Romano provocó un sinfín de adaptaciones sincréticas de sus dioses. Muchos consideran que si bien el panteón romano politeísta fue cambiado por la idea de un ser superior monoteísta, muchos simbolismos permanecieron adaptados de distintas maneras.
Es el caso de San Juan el Bautista y San Juan el Apóstol o el Evangelista. Los días de festividad de ambos santos se encuentran muy cercanos a los Solsticios: 24 de junio para el primero y 27 de diciembre en el caso del segundo.

Leyéndolo, este posteo es mucho más apropiado para el mes de enero, sin embargo los cambios personales y mi curiosidad me predisponen para que la pasividad de los últimos meses sea sacudida por la leyenda de Jano, vigente de una manera u otra hasta nuestros días.

Como díria, abreviadamente Heráclito, : "No nos bañamos dos veces en el mismo río..."

Saludos para todos!!  

Fuentes:
Wikipedia
Imvalencia
Sobre Leyendas

4 comentarios:

Frodo dijo...

¡Que bueno que la entrada termine con el gran Heráclito!
Cómo bien sabés las imposturas (y la dualidad) es uno de mis temas preferidos. por eso fue muy acertado el libro que me prestaste.
Interesante lo de Juan el Evangelista... ¡y uno se ríe de Janeiro! jajaja

Abrazo! y que continúen los posteos

Iván Yubero dijo...

Jaja. Ahora lo vas a mirar con otros ojos a juan "evangelista" Sosa.
Abrazo!

Iván Yubero dijo...

Jaja. Ahora lo vas a mirar con otros ojos a juan "evangelista" Sosa.
Abrazo!

Iván Yubero dijo...

Jaja. Ahora lo vas a mirar con otros ojos a juan "evangelista" Sosa.
Abrazo!