28.3.14

John Dalton y la percepción humana...

Un colega toma unas hojas de colores y pregunta: "¿Imprimo las verdes?, "Sí por favor" le responden. "El colega vuelve a preguntar: "¿Estas son las verdes no?" Mi compañera atónita le dice: "Sí, esas". Con un dejo de humildad e inocencia el joven añade: "Qué curioso, yo las veo como rosas".
Extrañada llega la conclusión de que en realidad el joven es daltónico y por eso no distingue bien los colores. Esta situación me golpeó como una pequeña pelota en el medio de la frente.
El daltonismo es un "defecto de la vista, que consiste en no percibir determinados colores o en confundir algunos de los que se perciben" (RAE).
Esta condición le debe su nombre al físico John Dalton, físico británico, precursor en la investigación de anomalías en la percepción de colores. Dalton se interesó en este tema debido a que padecía de deuteranopía, condición que le impedía distinguir entre verde y rojo.
La percepción humana es un refinado proceso que utiliza procesos químicos y proyecciones cerebrales que brindan la imagen final de lo que concebimos como realidad. El episodio con mi compañero me llevó a pensar que si nosotros concebimos la realidad mediante un proceso químico, otras clases de animales, como los perros por ejemplo, conciben la realidad de una manera distinta a la nuestra.
Por lo tanto si la explicación del mundo tal como es depende de una forma de percepción, entonces verdaderamente, ¿Cómo es la realidad?
De una manera muy simplista la percepción de colores y formas está relacionado al rebote de luz de los objetos hacia nuestro sistema de percepción. Por lo tanto todo objeto que haga traspasar los haces de luz serían invisibles a nuestra vista. Tanto así que una serie de cientificos actualmente se encuentran experimentando con materiales para lograr alcanzar ese comentido.
Así situaciones vistas en películas de ciencia ficción como "Harry Potter" o "Depredador" podrían volverse precisamente "realidad". Tomando esta idea, estrictamente basada en fundamentos científicos (por favor si mi apreciación está equivocada me corrija) esta idea sobre la percepción humana me lleva a otros planos más paranormales. ¿Existen seres entre nosotros imperceptibles a nuestros sentidos?
Fenómenos naturales como fantasmas, dioses, extraterrestres, seres celestiales han encandilado el interés de la humanidad por eones. Pensemos por un momento la posibilidad de que la realidad funcione en frecuencias (teoría defendida por varias creencias) y que ciertos seres cambien de frecuencia haciendose imperceptibles.
Cabe la posibilidad de que todos estos fenómenos mencionados tengan un sustento científico cuando la ciencia continúe avanzando en la búsqueda total de la verdad. Es cuestión de tiempo para que nuestros paradigmas cambien paradójicamente depositando nuestra fé en el progreso de la humanidad hacia respuestas que hoy esperan ser encontradas.

15.2.14

La espada de Damocles...

Hoy les traigo la historia de una frase que es comunmente repetida por la cultura popular: "La espada de Damocles".
La frase como sabe, hace referencia a un peligro inminente o al "caer". Para que entiendan de donde tomó esta famosa frase su significado debemos remontarnos a la historia narrada por el historiador griego Timeo de Tauromenio y replicada siglos posteriores por otros personajes célebres como Diodoro de Cicilia, Cicerón y Horacio.

A continuación un breve resumen de la historia:

Damocles, formaba parte de la corte del rey Dionisio II de Siracusa, conocido por su extrema crueldad. El joven cortesano tuvo la osadía de propagar que Dionisio era realmente afortunado al disponer de tan gran poder y riqueza. El rey, deseoso de escarmentar al adulador, se ofreció a intercambiarse con él por un día de forma que pudiera disfrutar de primera mano su suerte. Esa misma tarde se celebró un banquete donde Damocles gozó siendo servido como un rey.
Al final de la comida miró hacia arriba y reparó que arriba de su cabeza colgaba una afilada espada que estaba atada por un único pelo de crin de caballo. Al notar esto el joven, aterrorizado, le pidió al tirano abandonar su puesto, alegando que no quería ser tan afortunado.

Y así es como lo que para algunos es afortunado, para otros es lidiar con el peligro todos los días.

Espero que les haya gustado y hasta la próxima!

Fuentes:

Wikipedia
Sobregrecia.com

29.1.14

El rey del castillo...

Era de noche en el condado. Arriba de la colina más alta se veía un viejo castillo con la luz iluminada en su torre más alta. Dentro de la torre se encontraba sentado un hombre con los cabellos largos y grises. Su cabeza, demacrada como todo su cuerpo, portaba una corona completamente oxidada. El tiempo le había arrebatado dos o tres rubíes y el amarillo del oro garabateaba por la corrosión provocada de la suciedad y el tiempo. La capa, deshilachada ya, tocaba el piso y revoloteaba por el viento que se colaba por la ventana. El anciano estaba sentado escribiendo en un libro grande. Cada tanto lo soplaba para sacarle el polvo. Escribía con una pluma rota y gastada.

"De joven, era un diplomático con puño de hierro. Mi mirada tan sólo servía para que mis contrincantes temblaran de miedo. Mi porte y mi fuerza servían para que mi espada conquiste todo el reino en tan sólo una década. En el campo de batalla bastaba con verme al frente en mi reluciente armadura y mi bravo corcel para que la guerra fuese ganada. Fueron años abundantes, mi juventud estuvo plagada de victorias. Fuí venciendo a mis enemigos uno a uno hasta que el rey no tuvo más que nombrarme como protector del reino. Pero eso no fue suficiente. Veía al rey como un hombre imperfecto, débil. Sus errores en la administración, su debilidad por la carne, su pestilencia no hicieron más que demostrarme que yo era el heredero legítimo a la corona. Organicé una revuelta en donde rápidamente todos los generales enemigos no hicieron más que declararme rey y traerme en una bandeja la cabeza del usurpador.
Me vi en la cima, todo el reino para mí, mis enemigos vencidos, ningún rival a mi altura, el poder total. Al tenerlo todo comencé poco a poco a aburrirme. Empecé a recluirme en mi castillo, no veía a nadie y sólo salía a cazar.
Con el tiempo mis asesores me sugirieron que tomara un papel más activo en el manejo del poder. Ordené inmediatamente que los colgaran por insubordinación. Un festín de cuervos sin duda. Luego tuve la idea de matar a todo aquel que hiciese peligrar mi autoridad. Generales, administradores, nobles, todos pasados por la espada para mostrarle al pueblo que no toleraría ni la más mínima sombra a mi poder.
Con el tiempo mi imperio empezó a caer en desgracia. Sin líderes con los que sostener mi reino, este cayó en un total caos. La gente empezó a pelear por hambre. Algunos murieron y los restantes se fueron. Sin los campesinos que labraban la tierra las arcas del tesoro se vaciaron rápidamente. Los últimos soldados que custodiaban el castillo tomaron lo que pudieron: vasijas, platos, cuadros, y se fueron. 
Hoy mi reino es un lejano reflejo de lo que supo ser. Todo mi imperio se derrumbó desde los cimientos y no pude verlo venir. El orgullo es el principal enemigo de los hombres del poder. Te ciega, nubla tu juicio y no te permite fortalecer tus principales debilidades. La soledad fue mi verdadera condena, debí ver que además de un rey el más ínfimo vasallo es un pilar fundamental del reino.
En el último tiempo me he dado cuenta de que hubo un sólo enemigo que no pude vencer: el miedo. Me congeló, hizo que actúe precipitadamente, me hizo desconfiar de mi propia gente, me dejó solo.
Es tarde ya pues la...
La escritura se interrumpió súbitamente. El anciano se tomó precipitadamente su pecho con fuerza y no pudo respirar. Intentó gritar, tomó la copa de su escritorio pero al cabo de unos segundos el hálito de la vida se fue de su cuerpo. Su mano cayó pesadamente al lado de su silla y todo el cuerpo la siguió desplomándose en el suelo. 
La habitación continúo iluminada hasta que la vela terminó por consumirse. La última habitación iluminada de ese castillo se apagó y la fortaleza enmudeció por completo para siempre.

1.1.14

Yo y el año nuevo...

"Vi en la tempestad una oportunidad. Porque esta arrasa con todo y no deja nada. Así podemos volver a comenzar. Para avanzar un paso a veces hay que retroceder dos. No hay nada mejor que barajar y dar de nuevo".

Les deseo un excelente año nuevo y espero poder verlos más seguido por acá. Los años nuevos son una gran oportunidad para hacer sus sueños realidad.

25.12.13

"Pedrito el negro"...

¡Feliz navidad para todos! En el día de hoy les traigo una historia relacionada con esta popular festividad. Pero no voy a entrar nuevamente en la figura de papá noel como hice anteriormente (ver "un verdadero papá noel" sino en su particular ayudante en la versión de los Países Bajos: "Pedrito el negro".
En la historia de este país europeo "Sinterklaas" nombre que después derivaría en el conocido "Santa Claus" llega de España a todas las ciudades el 6 de diciembre a repartir regalos y dulces a los niños. Pero no lo hace solo sino que viene acompañado del mencionado ayudante.
Los orígenes de "Zwarte Piet" o Pedrito el negro en español son diversas y variadas. Unos afirman que el peculiar ayudante es un demonio al cual San Nicolás obliga a hacer buenas acciones. Otros creen que este es un esclavo etiope que liberado por su jefe en muestra agradecimiento lo ayuda todos los años.
Pero estas dos versiones han traído debates de tintes religiosos y racistas. La historia menos polémica describe a Pedrito como deshollinador italiano.
En relación a esto debemos decir que en esta festividad nederlandesa es Zwarte Piet y no Sinterklaas quien baja por las chimeneas de las casas y deja los regalos en los zapatos (a diferencia de los calcetines de la versión norteamericana, mucho mas higiénico por cierto). El hollín de la chimenea es la explicación del color de la cara, una forma mas diplomática de describirlo.
Bueno, esto fue una versión distinta a los clásicos duendes con zapatos y orejas puntiagudas.
Espero que les haya gustado y nos vemos en el siguiente posteo (que espero que sea pronto).

¡Hasta la próxima!

Fuentes:
Wikipedia
Holandalatina.com

11.12.13

El empleo...

Queridos cibernautas, tengo que pedirles perdón de rodillas por mi escasa participación en el sitio. Los deberes mundanos me han tenido muy atareado y la inspiración tampoco ha estado muy cercana durante este año.
De todas maneras prometo estar más activo. A continuación les traigo un corto de Santiago Bou Grosso y Patricio Plaza, El empleo.

Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.

Hasta la próxima!


22.9.13

Cuidado con lo que deseas...

Era una noche fría lluviosa. El viento soplaba fuerte y hacía bailar las hojas que danzaban perdidas a la luz de la luna. El aleteo de las ramas de los árboles mostraban la ventana iluminada de una casa de paredes rojas y negras. En el interior Sebastián disfrutaba de una cálida cena con amigos. Eran un total de seis personas. Pablo y su novia Cintia, Hernán, Camila y los dueños de casa, Sebastián y Cristina.

- "¿Y que hacemos ahora?" Señaló pesadamente Pablo tomándose el estómago.
- "No sé. Yo estoy llena, la verdad que me tiraría a dormir un ratito" esgrimió Cintia con una mueca de satisfacción en su rostro.
- "¡Uy que bueno estaría un postrecito ahora!" afirmó Camila con gran exaltación.

Hernán, meditabundo, se encontraba recostado hacia atrás en el sillón y con la mirada fija en el techo.
Sebastián lavaba los platos mientras su novia Cristina lo acompañaba en la cocina.
- "Estuvo buena la cena ¿No?" dijo ella con un tono cálido.
Él, concentrado en la tarea contestaba con desgano: "Sí que sé yo, tranqui".

Cuando Sebastián terminó, la pareja que estaba en la cocina, regresó al comedor.
- "¡Che y ahora que hacemos!" gritó Cristina, intentando levantarle el ánimo a todos.
Pablo contestaba: "Que se yo, ¿no hay ningún partidito en la tele?" Rápidamente Cintia le asestó un golpe en el hombro y le reprochó: "¿¡Fútbol otra vez tenemos que ver!? Yo te mato Pablo, ¡veo fútbol otra vez y te juro que lo hago!" Gritaba sonriendo medio en chiste, medio en serio.
- "Bueno loco, no se peleen" gritó Camila, dando por terminada la discusión de la pareja.
- "Prendé la tele" se escuchó de fondo sorpresivamente. Era Hernán que se había incorporado del sillón.

Tardaron varios segundos en reaccionar hasta que finalmente Sebastián tomó el control remoto y encendió el televisor, pero solo se veía estática.
- ¿Pero que pasó? preguntó Pablo.

Sebastián se acercó a la ventana y lamentó: "Se largó a llover, el cable no funciona cuando llueve". Todos al unísono se quejaron hasta que un trueno acalló el bullicio. Se quedaron en silencio largo rato hasta que Cristina sugirió: "¿Y si jugamos a un juego? ¿Qué tal dígalo con mímica?"

- Camila contestó: "No sé, medio embole ese juego".
- Un segundo después Pablo sugirió: "¿Che y si jugamos al juego de la copa?
- Cintia horrorizada decía: "¡Ay no! A mí me dan miedo esas cosas. con eso no se juega". Su cara estaba completamente pálida y sus manos se movían inquietas.
Sebastián que se mostraba más despreocupado dirigía la mirada hacia Cintia: "No seas miedosa, Pablo, tranquilizá a tu mujer" le decía a Pablo sonriendo con un tono burlón, intentando descontracturar el miedo de Cintia.
- Cintia replicó rápidamente: "Con eso no se jode Pablo, es gente muerta".
- Pablo con un tono un tanto enfadado retrucó: "Siempre la misma miedosa de siempre, ni a los cementerios querés entrar". Intentando ganar el apoyo de los demás preguntó: "Ustedes que dicen, puede llegar a ser divertido, ¡dale anímense!".
- Sebastián fue el primer en responder "Para mí es chamuyo pero qué puede pasar, a lo sumo una copa que no se mueve y después pasamos a un truco". Cristina también estaba de acuerdo pero con un pedido: "Yo juego pero no vale hacer jodas, si jugamos, jugamos sin mover la copa. Va para vos Sebastián" Miró al joven con una mirada un tanto inquisidora.
- Sebastián asintió y dirigió su vista a Hernán y Camila que hasta el momento no intervinieron en la puja. Ambos, aunque desganados, se sumaron.

En unos instantes, ya estaba preparado todo para jugar. Pablo era el más entusiasmado del grupo. Preparaba con una lapicera en una hoja blanca las letras del abecedario y las palabras salida y entrada. Sebastián y su novia charlaban con Hernán y Camila. Cintia se apartaba unos pasos más atrás retraída. Estaba un poco asustada, no le causaba nada de gracia pero el miedo no era tanto como para interrumpir el juego.

En pocos minutos ya se encontraba todo listo.
-¿¡Empezamos!?- Alentó Pablo con una sonrisa en su rostro. Lentamente los demás rodearon la mesa. Todos menos Cintia y Hernán pusieron el dedo arriba de la copa. La copa, una especie de reliquia familiar que heredó Cristina de su abuela, brillaba con gran intensidad debido al reflejo de la luz del ambiente. Afuera llovía ahora con más intensidad.

Pusieron la copa en entrada y por unos segundos no se movía.
- Sebastián se jactó: "¡Ven les dije que era Chamuyo!"
- Pablo intentando mantener a todos hasta que algo sucediese lo aplacó: "Bancá chabón, que te pensás, que los espíritus no tienen un joraca que hacer como vos, esperá un toque".

Todos esperaron en silencio. Hernán bostezaba y miraba la hora. Camila aprovechaba para limpiar sus lentes. Los que tocaban la copa sentían que su brazo comenzaba a acalambrarse. Pablo miraba la copa fijamente, esperando que de un momento a otro la copa se moviese.

Cintia, aliviada dijo: "Bueno, pasamos a otra cosa". A continuación cuando todos se disponían a retirar su dedo, la copa se movió súbitamente al tablero de letras. Cintia palideció. Rápidamente todos apuntaron su mirada a Pablo de manera acusadora. "¡Les juro que yo no soy!" contestó con una mueca que mostraba asombro y miedo. Hernán que no tocaba la copa y miraba todo a unos pasos de la mesa se lo notaba atónito, al igual que Camila.

Volvió a pasar otro minuto hasta que esta vez Sebastián tomó la posta: "Bueno ya que estamos preguntemosle como se llama".
La copia se movió rápidamente y marcó las siguientes letras A-G-A-L-I-A-R-E-P-T.
- A continuación Pablo se río ya con un tono descreído: "A mierda pero que nombre, dejate de joder Sebastián, sos vos el que mueve la copa"
- Éste contestó: "Te juro que no boludo, fijate que ninguno la está tocando directamente". Los dedos estaban arriba de la copa pero ninguno de los participantes llegaba a tocarla.
- Pablo continúo: "Uh bueno, dale Sebastián continuemos con esta farsa ¿Quién pregunta?"
- Hernán, que se encontraba retraído tomó la palabra, "Yo pregunto, "¿Qué nos depara el futuro"

Súbitamente la copa marcó N-O.

- Cinthia reaccionó "Chicos paremos, no quiere hablar con nosotros, dejémonos de joder".
Camila apoyó su idea.
- Pablo volvió a tomar la posta: "Ah bue, pero si tenemos un fantasma que se niega, too much, contestale al hombre y dejate de joder".
La copia repitió ¡N-O! con mucha más velocidad y fuerza.

- Sebastián preguntó ¿Por qué no? y la copa marcó la palabra P-U-T-O.

Todos languidecieron salvo Camila que espontánea y desentendida observó: "¿Uy pero por qué pone eso?, si vos Hernán saliste con un montón de minas"
Hernán no reaccionó, sus pómulos tornaron a blanco y sus labios se sellaron como dos bóvedas. Otro silencio se hizo fuerte en la sala.

- Sebastián volvió a interrumpirlo: "Bueno dejen, pregunto yo" Con tono burlón realizó su pregunta: "¿Cuando sale campeón Independiente?"
La copia no se movió. Siguió preguntando pero la copa no se movía.
- Pablo para reforzar el tono jocoso añadió: "bueno ya que no te contesta pedile fuego así nos fumamos un pucho" y entró a reirse burlonamente. La copa no se movía.

De repente toda la tensión contenida colectivamente comenzó a ceder tras las bromas .Varios integrantes del grupo, especialmente las mujeres que eran las más temerosas, se convencían de que todo el circo vivido se había tratado de una broma de Pablo o de Sebastián, los chistosos de la noche. Estos fueron los primeros en sacar su dedo de la copa.

- Pablo bramó: "Ahh esto es re trucho, Seba buen chiste".
- Éste le refutó: "Si Pablo, hacete el gracioso, tirame el fardo a mí".

Los demás lo siguieron y lentamente comenzaron a desmantelar el tablero armado. A un costado Hernán continuaba inmutable y retraído, como si le hubieran inflingido una herida mortal.

La noche continuo como si nada hubiera pasado. Se quedaron charlando hasta altas horas de la noche hasta que Camila esbozó un bostezo: "Ough, me parece que me vuelvo a casa. Es tardísimo. ¿Cris, me abrís?"
Hernán se acopló al pedido "Si yo también me voy, mañana laburo" se limitó a decir. "Bueno si se van nos vamos todos" finalizó Pablo. Ya en la entrada de la casa se dieron cuenta que había parado de llover. Los amigos se saludaron y se despidieron. Camila y Hernán se fueron por un lado y Pablo y su novia Cintia por otro.

- "Si nos tomamos el bondi tenemos que agarrar esta calle" señaló Pablo a su novia. Giraron en la esquina y comenzaron a caminar. Esta se encontraba oscura como si se hubiera cortado la luz. Sólo un faro de luz parpadeaba, iluminando de manera intermitente a la cuadra.
Los novios caminaban abrazados. De repente escucharon pasos a sus espaldas. Cinthia lo golpeó con el codo y en un tono bajo le señaló que alguien estaba detrás.
- "No te preocupes" contestó Pablo, "caminá un poquito más rápido y listo". Aceleraron el paso. El caminante repetía la intensidad. Cinthia se inquietó aún más. Tenía miedo pero al mismo tiempo no se atrevía a darse vuelta. Redoblaron la apuesta y comenzaron a caminar mucho más rapido. El caminante volvió a repetir el ritmo de la caminata y comenzaba a alcanzarlos. Sólo quedaban unos metros para llegar a la avenida. El ruido de los pasos del desconocido se escuchaban cada vez más cerca de ellos. Siguieron caminando. Cinthia, petrificada, lo miró a Pablo pidiéndole que solucione la situación en la que se encontraban. Pablo pensó que se trataba de un robo por lo que tomó fuerzas para enfrentar al delincuente. Seguían caminando hasta que antes de llegar a la esquina, Pablo, de manera frontal se dio vuelta y enfrentó al misterioso caminante: "¡¿Pero que te pasa chabón?!,  ¡¿Qué querés?!"
Vio al extraño, una persona de estatura media que vestía un buzo con capucha. Por la inclinación en la que iluminaba la luz no se distinguía el rostro. Guardaba una de sus manos en el bolsillo.
Ambos se quedaron en silencio hasta que Pablo volvió a insistir ¡Te estoy hablando a vos!
- El caminante sacó de su bolsillo un encendedor y prendió la flama.
- Pablo desconcertado le volvió a gritar: "¿¡Qué haces!? ¡No entiendo!".
- El encapuchado contestó: "Sí pedís algo, al menos aceptalo". Guardó el encendedor, continúo caminando y se perdió al entrar en un oscuro callejón ante la atónita mirada de los jóvenes.